
Rebelión en el jardín artificial
Estamos en ese auge de la fiebre del oro digital donde todos quieren su pepita de IA, pero sin que nadie se pregunte cómo funciona realmente. Por ahí Duolingo despide a sus "humanos" para dar paso a máquinas que aprenden casi 150 idiomas en un año (algo que ni el Civil más mateo de la PUC lograría en tres vidas), los CEO's de las big tech's andan como niños peleándose por el juguete del amigo del lado.




