Buscar artículos

Search for a command to run...

jorge
Cultura

Caaaanta y no llores: ¡Un año de mi intercambio a México!

Mirando para atrás lo único que pienso es que valió cada segundo.

Jorge Prieto Leighton

Jorge Prieto Leighton

3 de junio de 2025 • 4 min

A principios de 2025, lo único que se hablaba en los pasillos era que íbamos a abrir oficinas en México. Todo eran idas y vueltas. Nuestro CEO estaba allá contratando gente y ya teníamos clientes mexicanos con un poco de diferencia horaria. Y si bien esto se sentía cercano, también era un mundo desconocido para todos dentro del equipo.

Lo que sabíamos: que se abrían oficinas en México. Lo que se rumoreaba: que seleccionarían a algunos para ser enviados a este intercambio. Después de un largo discurso de Nico sobre cómo estábamos ampliando nuestras fronteras, mostró a los elegidos, y yo no estaba entre ellos. Fue triste, pero era algo que podía pasar. 

Siempre estuve aspirando a crecer profesionalmente, así que seguí adelante.

Y para mi total sorpresa, dos semanas antes de que todo partiera recibí el llamado con la propuesta. Que felizmente acepté.

La noticia de que me iba por seis meses a México no solo me tomó por sorpresa a mí, cuando se anunció todos quedaron bastante sorprendidos. Éramos el primer grupo que se iba, y entre nosotros tampoco sabíamos quiénes éramos. Y eso lo hacía aún más emocionante. 

Sentí una responsabilidad enorme y una oportunidad como nunca antes en mi vida profesional.

El choque cultural no fue como uno se imagina. No fue la comida, ni el acento, ni las tradiciones. Fue algo más profundo: la forma de trabajar. En México, la cultura empresarial tiene una jerarquía mucho más marcada, la relación entre jefe y subordinado es más estricta, más definida. Y nosotros llegamos con una mentalidad completamente distinta. 

Nosotros somos una empresa joven, y eso significa que todos tienen la oportunidad de probar, de dar ideas, de equivocarse y aprender. Eso fue parte importante de lo que quisimos inculcar allá: que sin importar tu rol, tienes espacio para intentar cosas que, aunque fallen, sin duda te harán crecer.

Pero lo que de verdad no esperaba, y que me pareció uno de los aprendizajes más grandes, fue la diferencia en cómo funcionan los negocios. En Chile estamos muy acostumbrados a que todo esté automatizado: bancos, pagos, procesos. En México, muchos negocios todavía operan de forma mucho más manual: efectivo o transacciones directas por WhatsApp. 

Procesos que acá damos por sentados y que allá simplemente no existen de la misma forma. Eso hace que la adopción de inteligencia artificial sea un desafío completamente distinto. Y al mismo tiempo, una oportunidad gigante. Vimos eso desde el primer momento y quisimos aprovecharlo a nuestro favor.

Lo que más me llevo de esos seis meses no es solo el crecimiento profesional (aunque fue enorme). Sino que haber ido a un lugar desconocido y poder aportar algo real: mostrarle al equipo mexicano cómo la inteligencia artificial puede resolver problemas concretos, cómo puede transformar la forma en que entregan valor a sus clientes. 

Y al mismo tiempo, ellos me enseñaron a mí. Me mostraron cómo se hacen negocios en un mercado diferente, cómo se construye confianza de otra manera, cómo se ve el mundo desde otro lado.

Se cumple un año desde que ese primer grupo se fue con todo a lanzarse a algo desconocido. Y mirando para atrás, lo único que pienso es que valió cada segundo

CultureOPINION

¿Te gustó este artículo? Compártelo con tus amigos

Caaaanta y no llores: ¡Un año de mi intercambio a México! | Vambe Reads